La convivencia del Amor y Desamor !!!

Este finde, me he dado cuenta, k mis hij@s tienen una relación especial.
Sin duda, son muchos los momentos de gran cooperación y amistad en los que se apoyan y se ayudan.
Reaccionan cuando sus hermanos se sienten tristes e inquietos y se ayudan.
Se quieren y adoran, pero también es cierto que las peleas forman una parte inherente a esta convivencia.
Suelen ser frecuentes –este finde casi continuas- por el hecho de compartir tanto tiempo juntos y estar tan unidos.
Hugo de 31 meses y las mellis Nadia & Aitana de 14, aún no tienen una noción clara del dolor que puede causar al otro.
Si uno tiene algo entre manos que él desea en este momento, se lo arrebata a la fuerza sin más.
Para ell@s solo existe en este momento este juguete, no son conscientes de sus actos.
Según los expertos, los estudios han puesto de relieve que la impulsividad del niño pequeño tiene una causa biológica; el cerebro de un niño de 2 años no está desarrollado de tal forma que pueda controlarse. A los 4 años el cerebro ya es mucho más maduro y el niño irá controlando cada vez más sus impulsos, su agresividad y otros sentimientos.
Las peleas apartir de ahora, creo k se van a convertir en un punto difícil en la convivencia diaria. 
Nos consolaremos pensando en k las peleas también cumplen una buena función, ayudandólles a aprender a valerse por sí mismos y a defender lo suyo.
En realidad, las peleas son una preparación para la vida fuera del núcleo familiar. La compañía del hermano u hermanos enseña al niño a competir, defender lo suyo y a compartir. Kon la ayuda de papá y mamá al lado, siempre intentando llegar a un acuerdo, él mejor y más ekitativo posible...
He encontrado unos cosejillos k me gustaría tener cerkita, por k creo nos vendrán bien, a ver k os parece:

Enséñales desde pequeños una expresión para la palabra dolor, como por ejemplo ‘au’. Empléala cada vez cuando uno se haga daño y también cuando uno le cause dolor al otro. Esto les ayudará a ponerse en la piel del otro. Enséñales también a dar besos sobre la zona dolorida del otro.


Si la pelea es muy vehemente y dura mucho tiempo, diles que ‘la sesión de juegos’ ha terminado. Prohibirles seguir jugando juntos es un castigo que impresiona. Por ello surte efecto. Además, el estar separados les sirve para calmarse.

Cuando uno de los hijos pega mucho, dale un banco de madera, un tambor u otro juguete con lo que pueda dar rienda suelta a su agresividad. En caso de que el niño muerda mucho, conviene darle algo para morder, como un sonajero o un peluche de tela suave. Morder puede indicar una necesidad oral. Por lo tanto conviene no limitar aún el uso del biberón o chupete. Y explícale cada vez que haga daño al hermano, cómo se siente éste y que esto no está bien. Al ver su desaprobación, él mismo terminará asimilando el concepto del bien y del mal. Pero –advierto- es cuestión de ser constante y persistente, porque el niño pequeño solo aprende a base de repetición.

Como los niños aún no disponen de palabras para expresar sus sentimientos, lo hacen mediante el lenguaje corporal: patadas, empujones, tirones de pelo, gritos o mordiscos. Por los estudios sabemos que morder es un hábito más frecuente entre los gemelos, trillizos, etc. que en otros niños. Es lógico porque su convivencia es más estrecha que la de otros hermanos. A parte de decirle una y otra vez que ‘esto duele y no se hace’, también hay otro truco eficaz: consuela al niño que ha sido mordido y envía el “agresor” al pasillo. El hecho de que su hermano acapara la atención de la mamá es un buen aliciente para dejar de morder.


  Enséñales desde pequeños una expresión para la palabra dolor, como por ejemplo ‘au’. Empléala cada vez cuando uno se haga daño y también cuando uno le cause dolor al otro. Esto les ayudará a ponerse en la piel del otro. Enséñales también a dar besos sobre la zona dolorida del otro.


Si la pelea es muy vehemente y dura mucho tiempo, diles que ‘la sesión de juegos’ ha terminado. Prohibirles seguir jugando juntos es un castigo que impresiona. Por ello surte efecto. Además, el estar separados les sirve para calmarse.

Cuando uno de los hijos pega mucho, dale un banco de madera, un tambor u otro juguete con lo que pueda dar rienda suelta a su agresividad. En caso de que el niño muerda mucho, conviene darle algo para morder, como un sonajero o un peluche de tela suave. Morder puede indicar una necesidad oral. Por lo tanto conviene no limitar aún el uso del biberón o chupete. Y explícale cada vez que haga daño al hermano, cómo se siente éste y que esto no está bien. Al ver su desaprobación, él mismo terminará asimilando el concepto del bien y del mal. Pero –advierto- es cuestión de ser constante y persistente, porque el niño pequeño solo aprende a base de repetición.

Como los niños aún no disponen de palabras para expresar sus sentimientos, lo hacen mediante el lenguaje corporal: patadas, empujones, tirones de pelo, gritos o mordiscos. Por los estudios sabemos que morder es un hábito más frecuente entre los gemelos, trillizos, etc. que en otros niños. Es lógico porque su convivencia es más estrecha que la de otros hermanos. A parte de decirle una y otra vez que ‘esto duele y no se hace’, también hay otro truco eficaz: consuela al niño que ha sido mordido y envía el “agresor” al pasillo. El hecho de que su hermano acapara la atención de la mamá es un buen aliciente para dejar de morder.

Controla tu propia conducta. Una de las mejores formas de enseñarles la ‘no violencia’ es demostrarles cómo te controlas tú. Si expresas tu enfado de una manera controlada (sin gritar ni pegar), tus hijos acabarán imitando tu ejemplo.


Sepárales en el caso de que se hagan daño o uno domine al otro. Una vez tranquilos, pregúntales qué causó el problema. Muchas veces se pelean por tener el mismo juguete. Ofréceles ideas para solucionarlo, como hacer turnos para tenerlo. Algunas madres recurren al truco “del reloj de la cocina”: lo ponen a un intervalo de unos cinco minutos, y cuando sueña, es señal de que le toca el turno al otro, al que se le conceden otros cinco minutos. Si notas que el problema sigue presente, esconde el juguete hasta que sepan compartirlo.

Muchas veces no será posible saber quién de los niños empezó la pelea. En estos casos no sabrás a cuál de los dos hay que castigar. Se culpan el uno al otro. A veces forman un bloque contra la madre y ambos callan. En estos casos, puedes mandarlos a su cuarto con el mensaje de hablar acerca de lo que cada uno ha hecho. Muchas veces uno ya confiesa su culpa ¡antes de llegar a la habitación! Es el momento de averiguar qué pasó realmente. También surte efecto mandarlos juntos a su cuarto y permitirles volver a estar con la familia, únicamente cuando hayan hecho las paces.


Evita tomar partido. Lo mejor que puedes hacer es mantenerse neutral en sus peleas. A fin de cuentas, cada niño tiene una parte de la culpa. En ocasiones da la sensación que siempre es el mismo niño quien empieza la pelea; sin embargo, de algún modo (invisible), el otro lo incita a comportarse así. Muchas veces el hecho de que cada uno pueda decir a la mamá lo que le hizo el otro, ya es suficiente para que vuelvan a jugar en armonía. ¡Hasta la siguiente disputa!

A veces las peleas son tan frecuentes porque los niños pasan demasiado tiempo juntos. Emprende actividades con sólo uno de ellos, mientras el otro (u otros) se queda con el papá o algún familiar. O bien organiza que uno de ellos juegue en casa de un amiguito.

En ocasiones las peleas tienen su origen en alguna molestia física de uno de ellos, como estar a punto de coger la gripo. No se encuentra bien y lo “paga” con el hermano. Por esta razón, de repente no congenian en su juego y se pelean por todo. Llévales al parque para que jueguen y corran. Una escapada al parque siempre es un buen método para superar estos momentos difíciles.

Los juguetes originan gran parte de sus peleas. Conviene tenerlos repetidos en cuanto a las piezas grandes. Por ejemplo: un arrastre, un carrito, un triciclo etc. para cada uno. Y otros pueden ser distintos, como un camión para uno, un tractor para el otro y un avión para el tercero. Esto les enseña a compartir.

Y paceincia, mucha paciencia... creo jajaja

Bueno nenas buen komienzo de semana, la mia un pokillo movidilla fijo, Aitana, la k parecía librar de los males, komenzó de tarde kon fiebre, a si k a ver... Yo estoy de mañanas y el finde doblo, a si k a ver, si me keda un pokillo de tiempo y fuerzas para escribir y leeros...
Espero os llegara a todas mi premio, he dejado un enlace por si acaso ok ???
Besotes wapas :)
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Muy buenas !!! Que tal ¿?
Soy Virginia, mamá de estos cuatro tesoros que han transformado mi vida en una gran aventura.
Junto a ellos son tantas las historias, anécdotas y vivencias que dí­a a dí­a nos van ocurriendo..., de ahí el nacimiento de este proyecto tan especial para mí, un diario donde poder guardar todos nuestros momentos, para que ell@s algún día puedan revivirlos de forma especial.
Bienvenid@s al Diario de mam@, espero os guste.
Un saludo muy especial Vir.
 

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